martes, 8 de mayo de 2018

Escritura y melancolía

«Pienso que el temperamento melancólico ha sido una condición de casi toda mi vida.»
Juan Domingo Argüelles nos ofrece en este libro un testimonio sincero y conmovedor de su experiencia ante la depresión. El autor se ha referido en muchas ocasiones a la melancolía en sus escritos.

Así, en Si quieres… lee, afirmaba: «Se lee, se escribe, sobre todo, porque el habla no nos basta, porque la verdad práctica es insuficiente y porque estamos esencialmente inconformes con este mundo práctico y verdadero que, en muchos momentos, es una enorme mentira, una gran frustración, una desesperante angustia, una ansiedad que, como el mar, extiende sus límites hacia todas partes: el mar de la melancolía, el mal de la desilusión». Juan Domingo nos hace partícipes de su propia condición de melancólico: «Los melancólicos reivindicamos el derecho a la soledad e incluso a la tristeza».

Muchos son los filósofos y sabios que a lo largo de la historia han reflexionado sobre la melancolía. Pero este ensayo no pretende quedarse en un recorrido más o menos erudito sobre el cómo y el porqué de la depresión. Su diálogo con los pensamientos de William Styron, Oliver Sacks, Castilla del Pino o Bruno Estañol, así como sus propias confidencias y reflexiones sobre su enfermedad, trascienden con mucho el simple ejercicio intelectual y ensayístico, para hacernos partícipes de su dolor, por el que, confiesa, al igual que Horacio, «la bilis me roe el hígado». Juan Domingo Argüelles no se dedica, en palabras de Marcial, a hablar de centauros, ni gorgonas ni arpías, sino que su tema es el hombre y la humanidad, la persona concreta y su padecimiento

Disponible solo en versión Google Books, ahí puedes guardar en tus favoritos. Ingresar

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