jueves, 8 de febrero de 2018

Modernidad líquida

Zygmunt Bauman  introdujo la idea de modernidad líquida, escribe sobre sus consecuencias en los individuos, concretamente aumentando sentimientos de incertidumbre y una privatización de la ambivalencia. Se trata, para este autor, de una continuación caótica de la modernidad, donde una persona puede cambiar de una posición social a otra de manera fluida. El nomadismo deviene un rasgo general del hombre líquido moderno, mientras fluye a través de su propia vida como un turista, cambiando sitios, trabajos, cónyuges, valores y a veces más —como su orientación política o sexual— excluyéndose de las redes tradicionales de contención.

Bauman acentúa la nueva carga de responsabilidad que el modernismo líquido coloca en los individuos, en donde los patrones tradicionales son reemplazados por otros auto-escogidos.​ La expresión “modernidad líquida” busca definir un modelo social que implica “el fin de la era del compromiso mutuo”, donde el espacio público retrocede y se impone un individualismo que lleva a “la corrosión y la lenta desintegración del concepto de ciudadanía”​ La entrada a la sociedad globalizada está abierta para cualquiera con su propia posición y capacidad de pago, de modo similar a como era la recepción de los viajeros en los viejos caravasar.​

El resultado es una mentalidad normativa con énfasis en el cambio más que en la permanencia —en el compromiso provisorio más que permanente (o "sólido")—, que puede dirigir a la persona hacia la prisión de su propia creación existencial


Bauman examina desde la sociología cinco conceptos básicos en torno a los cuales ha girado la narrativa de la condición humana: emancipación, individualidad, tiempo/espacio, trabajo y comunidad; conceptos que están hoy vivos y muertos al mismo tiempo.

La vida líquida

Miedo Líquido

Amor Líquido


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