viernes, 6 de octubre de 2017

El corazón danzado: La psicoterapia de la danza Azadeh Sheykholya


Cuando danzo soy libre, verdaderamente libre de ser y no ser, de hacer y no hacer, de querer y no querer. Puedo convivir armónicamente y sin dolor o culpa con la dicotomía de la dualidad. Convergo y divergo, y sigo siendo yo, en ese mismo instante. Sigo siendo, sigo existiendo eternamente en el movimiento que por ser efímero, es eterno; porque no volverá a existir otro igual, y este movimiento vivirá como fue, aunque fuere un instante, eternamente, en mi memoria. Lloro. Siento que hay tanta belleza en la música e intento tomarla, acariciarla, darme forma con mi cuerpo, y en mi mortal y humilde intento de hacerlo, me siento una diosa haciéndolo 


Disponible solo en versión Google Books, ahí puedes guardar en tus favoritos. Ingresar

No hay comentarios:

 
Technorati Profile