domingo, 24 de septiembre de 2017

Investigación sobre Trastornos del Comportamiento en niños y adolescentes


La mayoría de los adolescentes que se atienden en los Centros de Acogida o Centros Terapéuticos de la Fundación O´Belén presentan trastornos del comportamiento de muy distintos orígenes, los que se llevan gestando muchos años antes de que reciban una atención psiquiátrica y/o psicológica específica. Evaluando las historias personales de estos jóvenes, se observa la presencia de conductas anómalas y señales de alarma años antes de que reciban tratamiento. En muchos casos, cuando lo reciben, la patología ya está cristalizada, estructurada de una manera difícil de modificar.

Sabemos por las investigaciones de seguimiento de menores con trastornos del comportamiento que una de las principales variables que pueden mejorar el pronóstico es la detección y tratamiento precoces. Dejados a su propia evolución, los chicos con trastornos del comportamiento con frecuencia evolucionan a adultos con trastornos de la personalidad, dados al consumo de alcohol o de tóxicos, y que continúan mostrando trastornos de conducta o, como ocurre en el caso de las mujeres, presentan trastornos afectivos. La gravedad de los trastornos, la cantidad de conductas antisociales diferentes capaces de desplegar o la edad de inicio son otros aspectos importantes de cara al pronóstico.

En este contexto de conocimiento surge el proyecto ESPERI, con una primera intención de crear un instrumento de valoración aplicable en las escuelas para detectar, lo más tempranamente posible, a aquellos jóvenes que empiezan con problemas de comportamiento, el proyecto ha buscado, además, servir de orientación y ayuda a las familias, sensibilizando al mismo tiempo a la sociedad y, ha realizado diversas acciones de formación destinadas a profesionales del área. Tal es el caso del Primer Congreso Internacional sobre Trastornos del Comportamiento en Niños y Adolescentes, realizado en Madrid los días 4 y 5 de noviembre de 2004 y, de los diferentes cursos y jornadas de formación en donde se ha presentado la investigación producida por el proyecto ESPERI.

Como parte del proyecto, se desarrolla entonces un instrumento de valoración completo que permita, de forma masiva, detectar chicos y chicas con un problema incipiente, hacer una primera categorización del tipo de problema que tienen en los dominios sintomáticos que han demostrado tener especificidades pronosticas y terapéuticas, y valorar la intensidad del problema. Con todos estos datos, se pretende hacer una primera aproximación a cada chico con problemas ofertando a las familias, educadores y a los propios chicos, información, derivación a dispositivos especializados o medidas terapéuticas.

Existen en el ámbito psicológico distintos instrumentos de evaluación de problemas del comportamiento y psicopatología en general. Entre ellos, los de mayor difusión son, entre otros, el Conners Rating Scale, el Child Behaviour Checklist, el Strengths and Dificulties Questionnaire. La decisión de crear un instrumento nuevo como medida inicial del proyecto ESPERI se basa en los siguientes argumentos:

-Los cuestionarios existentes se centran en síntomas conductuales, de inatención e hiperactividad, no incluyendo otras variables relevantes para el pronóstico y tratamiento. Se crea con el Cuestionario ESPERI un instrumento capaz de categorizar los problemas existentes en una serie de dominios sintomáticos que acerquen la valoración inicial al diagnóstico. Así, de cada valoración emergen cinco índices: conducta predisocial, conducta disocial, conducta impulsiva, hiperactividad/intención y psicopatía. En el grupo de niños más pequeños, se busca una aproximación a la conducta oposicionista específicamente.

-Se construye el cuestionario de manera que en su puntuación emerja un índice de gravedad, que oriente sobre la orientación terapéutica necesaria.

-Se construye un instrumento autoaplicado que permita la administración a grandes grupos de jóvenes.

En definitiva, se trata de un cuestionario que se aplicará de forma generalizada en las escuelas, para detectar y categorizar los problemas existentes de comportamientos perturbadores. En paralelo con el desarrollo del instrumento de evaluación, se está recogiendo información sobre posibles herramientas de intervención para los distintos problemas detectados, ya sean intervenciones para realizar en la familia, en la escuela o que precisen la derivación a recursos especializados. La detección y especificación de la problemática generará una demanda que se podrá especificar permitiendo el desarrollo de recursos de intervención claramente carentes para atender a la población de niños y adolescentes en nuestra población.

No hay comentarios:

 
Technorati Profile