domingo, 20 de agosto de 2017

Los tiempos del cuidado El impacto de la dependencia de los mayores en la vida cotidiana de sus cuidadores, descargar

La amplitud del conjunto de las aportaciones integradas en este trabajo ha sido sistematizada en tres partes bien diferenciadas que conforman un exhaustivo estudio del cuidado en el entorno familiar.

La primera parte viene referida al marco conceptual, antecedentes y metodología, la segunda aborda el análisis de los cuidados familiares a través de diversas encuestas, tratando la última de ellas de la formulación de propuestas sobre el futuro de los cuidados no profesionales en este ámbito.

Cuando los mayores tienen que ser cuidados por otros, con mayor o menor intensidad, y esta atención reclama dedicación permanente, lleva consigo una recomposición de tareas en el ámbito de las relaciones interfamiliares. No hay que olvidar que el apoyo que una generación presta a otra depende de factores como la relación familiar antecedente, el trabajo de los miembros de la familia, la situación económica, la salud personal, las necesidades, el status familiar, las condiciones de la vivienda…etc. A veces se plantea un verdadero conflicto de derechos y deberes de la persona mayor y de los familiares.

Está universalmente reconocido que la familia interviene en los momentos más significados de la vida de sus miembros y ésta es una realidad manifiesta en las sociedades mediterráneas. La familia cubre aquellos aspectos no visibles como son el afecto, la calidez, la cercanía, la solidaridad, si bien los recursos económicos pueden estar cubiertos por las diversas prestaciones sociales y el sistema de transferencias intergeneracionales. Sin embargo, el envejecimiento genera una serie de demandas de cuidados que requieren mucha dedicación y entrega, y la familia los acepta como una responsabilidad moral. La carga de tales cuidados tiende a incrementarse por el proceso del envejecimiento demográfico, que implica un número superior de personas mayores a cuidar, con mayor esperanza de vida y, por tanto, un riesgo de soledad y dependencia superiores.

Por otro lado, la disponibilidad de recursos familiares para los cuidados tiende a reducirse, por la gradual incorporación de la mujer al mundo laboral y por la necesidad de atender el resto de cuidados dentro del hogar, así como las tareas básicas de la vida diaria.

Debe entenderse por cuidado familiar aquel que se propicia en el entorno familiar y por una personas de este grupo. Una ayuda que, además de requerir una preparación y adaptación adecuada por parte del que la presta, debe intentar ser ayuda “integral”, centrada en la persona sin olvidar ninguna de sus dimensiones fundamentales.

En definitiva, la función de la familia y, sobre todo, del acompañante o cuidador no profesional es la realización de su tarea con el mejor y mayor nivel de formación y calidad que sea posible.

Sea cual sea la situación concreta de la persona mayor dependiente, así como la solución familiar adoptada, resulta de suma importancia que la familia no se desentienda, que no pierda interés por el dependiente. Se trata sobre todo de que la familia tenga una actitud no sólo de ayuda a la persona mayor dependiente, sino también de aprendizaje desde y por la misma situación que vive el sujeto. Los mayores dependientes nos enseñan a valorar la propia capacidad del hombre, su condición humana, su contingencia y vulnerabilidad.

Por ello, creemos que este Manual va a contribuir indudablemente a divulgar los cuidados que se vienen prestando a las personas mayores en el entorno familiar siendo éste el objetivo de la presente publicación, con una clara vocación de que sirva para un mayor conocimiento de los cuidados y apoyos que se prestan a las personas mayores por sus familiares.

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