sábado, 8 de julio de 2017

Fortalezas del carácter, resiliencia y estrategias de afrontamiento, predicen la satisfacción con la vida, el crecimiento postraumático y el malestar psicológico en personas expuestas a un terremoto

Esta investigación se enmarca en el área de la Psicología Positiva, campo relativamente reciente dentro de la Psicología que enfoca particularmente la investigación científica en los aspectos positivos del funcionamiento y la experiencia humana

Las situaciones originadas por un terremoto no sólo ponen a prueba la capacidad de adaptación, sino que alteran la salud mental tanto a corto como a largo plazo (Rochanakon, 2007). Los trastornos más frecuentes según Leiva y Quintana (2010) son los relacionados con la ansiedad, dentro de los cuales se encuentra el trastorno de estrés postraumático y la crisis de angustia o pánico; los trastornos del ánimo como la depresión; los trastornos orgánicos de causa psíquica; el consumo excesivo de alcohol y drogas; las conductas violentas, como la violencia intrafamiliar (Organización Panamericana de la Salud, 2006; Solvason, Ernst & Roth, 2003). La prevalencia de estos trastornos se aprecia en todos los estudios realizados después de una catástrofe. Respecto al estrés postraumático su prevalencia en una población normal no supera el 14% (López-Ibor & Valdez, 2008). En contraste con esto, después del terremoto de Marathwada en la India año 1993 la población presentó un 23% de estrés postraumático (Sharan, Chaudhary, Kavathecar & Saxena, 1996); en el terremoto de Pisco Perú el año 2007, la prevalencia observada fue de 25% (Cairo, Dutta Nawaz, 2010).

Esta misma tendencia según Leiva y Quintana (2010) se repite en grupos de alto riesgo en donde el predominio de estrés postraumático y ansiedad han sido encontrado en niños que estaban más cerca del epicentro del terremoto de Grecia año 1999 (Groome & Soureti, 2004); en mujeres en el terremoto de Pakistán año 2005 (Khan, Masood, Mukhtar, Sana & Chaudhry, 2010); en ancianos en el terremoto de Australia año 1989 (Ticehurst, Webster, Carr & Lewin, 1996), y en personas pertenecientes a niveles socioeconómicos bajos (Kar, Mohapatra, Kayak, Pattanaik, Swain & Kar, 2007). Respecto a los síntomas relacionados con la depresión y ansiedad y ataques de pánico son también frecuentes y se repite la
misma tendencia del estrés postraumático en niños (Thienkrua, et al., 2006), adolescentes (Kar, et al., 2007) y mujeres (Harville, et al., 2009).


Como se ha apreciado las investigaciones psicológicas relacionadas con terremotos es pródiga en el estudio de las patologías asociadas Lo anterior se enmarca dentro de la aproximación convencional a la psicología del trauma que se ha focalizado exclusivamente en los efectos psicológicos negativos del suceso.

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