domingo, 4 de junio de 2017

Los trastornos psicosomáticos en la infancia y la adolescencia.


Se puede decir que no hay un consenso claro entre los diferentes grupos de investigadores sobre lo que constituyen los Trastornos somatoformes en la infancia. En las clasificaciones actuales (CIE 10 y DSM IV) se nominan una serie de trastornos en los que los síntomas físicos son nucleares en el cuadro, sin embargo estos se clasifican bajo epígrafes muy diferentes. En un sentido amplio entendemos que la "somatización" se refiere a un proceso que lleva al paciente a buscar ayuda médica por síntomas físicos que son erróneamente atribuidos a una enfermedad orgánica.

Globalmente los cuadros se clasificarían en: a) aquellos en los que los factores psíquicos sustituyen o tienen un peso etiológico fundamental en los síntomas físicos (p.e. trastorno conversivo). b) aquellos en los que los factores psicológicos influyen en el desarrollo de patología física (p.e. los trastornos clásicamente psicosomáticos: colitis ulcerosa, asma) y c) aquellos en los que los síntomas físicos constituyen la manifestación principal del trastorno mental (p.e. trastornos de alimentación) (Garralda, 1992). De forma complementaria Garfinkel (1990) había expresado la concurrencia en una serie de círculos (Fig. 1) con dos áreas de intersección, representadas por los trastornos psíquicos que aparecen en afecciones de origen orgánico (p.e. la repercusión emocional de afecciones crónicas en la infancia) y los trastornos facticios (p.e. las formas clínicas de presentación del síndrome de Munchausen en la infancia y la adolescencia).

Refiriéndonos a las clasificaciones actuales, observamos que la mayoría de los niños con trastornos somatomorfos no reúnen síntomas suficientes para cumplir los criterios diagnósticos de dichas clasificaciones, presentando un número menor de síntomas y a veces siendo algunos de los criterios requeridos inapropiados o extremadamente infrecuentes en la infancia (p.e. los síntomas genitourinarios del trastorno por somatización en el DSM). En la mayoría de los casos, el diagnóstico infantil, según los criterios DSM ó CIE, es el de Trastorno somatoforme no especificado. En este sentido sería oportuno adaptar los criterios de la etapa adulta a la edad infanto-juvenil, con el fin de permitir una clasificación más específica y rigurosa.

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