miércoles, 10 de mayo de 2017

El exito es tu historia: Pedagogia del siglo XXI


La Pedagogía Sistémica es el resultado de un largo proceso de gestión y madurez intelectual y operativa sustentado en el espíritu y el propósito del Cudec como institución. Así, el encuentro con Bert Hellinger en 1999, en la ciudad de Barcelona, hizo las veces de un catalizador para decantar este enfoque innovador largamente trabajado.

La Pedagogía Sistémica es un enfoque de vanguardia en la educación porque apunta más allá de las actividades que se desarrollan en el aula como escenario del proceso de enseñanza-aprendizaje. Acuñé el término Pedagogía Sistémica el 20 de febrero de 2002, para denominar el trabajo conceptual, intelectual y empírico desarrollado en el Centro Universitario Doctor Emilio Cárdenas de México desde 1986, año en que se incorporó formalmente la participación de los padres de familia.

Este acto de definición intelectual y terminológica facilitó que en el Cudec se expandiera la comprensión de cómo el acto educativo se forja tanto en el hogar como en la escuela. Ambos espacios son los contextos principales donde se desarrolla el estudiante, quien simultáneamente es hijo, nieto, hermano, alumno, compañero y amigo. En este sentido, se requiere de una pedagogía que reconozca que los subsistemas familiar y escolar interactúan a través de los vínculos y las relaciones que se construyen entre ellos para lograr un aprendizaje significativo, profundo y capaz de transformar la realidad: esa misma realidad es la que nos enseña.

La implementación del modelo educativo del Cudec ha evolucionado hacia el enfoque de la Pedagogía Sistémica. Esta transformación ha estado justificada por la necesidad institucional de responder con nuevas y mejores herramientas a las demandas generadas por el proceso de enseñanza-aprendizaje. En la última década hicimos una revisión profunda del encuadre epistemológico, teórico y metodológico desde el cual sustentamos el cumplimiento de nuestra labor en el acto educativo como un hecho enmarcado por la ética, la diversidad, la multiculturalidad y el diálogo entre las generaciones.

Como enfoque, la Pedagogía Sistémica Cudec es útil para estructurar, analizar, recuperar el orden (desde la perspectiva pedagógica) y abordar el acto educativo –más allá del proceso de enseñanza-aprendizaje, que ocurre principalmente en el aula– como un asunto complejo, a través de una forma de pensamiento basada en la idea de la totalidad y sus propiedades, en un análisis situacional que complementa la información relevante que proviene de la investigación educativa en cada centro escolar.

La base conceptual de la Pedagogía Sistémica Cudec sobre la recuperación del ordenamiento y la autorregulación está enriquecida con los elementos esenciales del trabajo fenomenológico de Bert Hellinger. El planteamiento básico es la existencia de ciertos órdenes que rigen las relaciones humanas y, por tanto, concebimos como algo necesario el que se apliquen a todas las facetas del acto educativo.

Los órdenes del amor, como Hellinger los llama, operan entre los seres humanos y todos los sistemas vivos como relaciones que están dirigidas a que la especie se perpetúe. En este sentido, el amor logra que la vida vaya hacia adelante.

A partir de este amor y esta fuerza, Hellinger hace una descripción de los órdenes de la vida, que necesariamente se manifiestan en el aula y en los sistemas educativos cuando nos proponemos enseñar para eso, para la vida. Estos órdenes son tres: el de pertenencia, el de tomar y dar y el de la conciencia.

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