martes, 27 de diciembre de 2016

El arte de la manipulación. Teoría y práctica para dominar a los demás

Realmente hay dos opciones: manipular el poder con el mayor conocimiento e inteligencia posibles y obtener alguna satisfacción de controlar su propia vida, o ser manipulados por otros hasta que se vuelven objetos frustrados, con su humanidad destruida por el propio odio carente de dirección.

Cuando se requiere elegir, alguien tomará la decisión. ¡Mejor que sea usted y no otro!

El término “gerencia” ha llegado a significar una manipulación astuta, realista. Cuando uno se halla dentro de una estructura de poder, es preferible ser astuto que tonto.

Existen dos tipos de manipulación: la personal y la organizativa. En ambos tipos pueden ser visualizadas en términos de la relación del manipulador con el manipulado; ascendente, descendente y lateral.

La manipulación ascendente se practica con los superiores mas poderosos. Los ejecutivos de éxito esperan cierta cantidad juiciosa de adulación por parte de sus subordinados. Un malentendido a la geografía de las regiones superiores pueden llevar a esfuerzos inútiles o a carreras estropeadas.

La manipulación lateral se lleva a cabo con nuestros iguales. En broma se conoce como “fregar a tus cuates”.

La manipulación descendente, el control de los subordinados, es menos peligrosa que la manipulación ascendente. Asegúrese de no pasar horas charlando y tomando café con gente menos poderosa que usted solamente para inflar su propio ego. Uno de los principales valores de la manipulación descendente es que le proporciona una amplia base de información; puede establecer un sistema de comunicación que canalice hasta usted valiosas murmuraciones. Los detalles aunque puedan estar algo tergiversados, son más impresionantes cuando llegan filtrados por una fuente impersonal y sin prejuicios.

Las principales actividades manipulativas son: recolectar información y establecer relaciones.

Los buenos manipuladores nunca responden automáticamente en cualquier situación. Si alguien lo presiona para que le dé una respuesta inmediata, resista la tentación de tomar una decisión apresurada. Respuestas como “Tengo que verificar mis datos” o “Mañana le daré la respuesta” pueden protegerlo contra alguien que intenta manipularlo. Fuente cjperez


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