viernes, 25 de noviembre de 2016

Del DDI al DDS: De la insatisfacción al goce de vivir Mario Fattorello



El psicoterapeuta, a diferencia del chamán, no aconseja fórmulas mágicas, sólo analiza los hechos para tratar de resolver enigmas mentales. 


Las diferencias entre un libro de autoayuda convencional y un escrito científico, son comparables a las existentes entre la magia y la ciencia: aunque ambas puedan generar un cambio, sólo la ciencia está sustentada en una teoría y en su consecuente comprobación experimental; sólo la ciencia explica por qué se genera ése cambio. 


Este libro ofrece los resultados de una investigación científica y su valor reside en haber encontrado una raíz común a los síntomas más frecuentes de los pacientes que asisten a psicoterapia, lo cual permite que una misma técnica sirva para curar un conjunto de malestares que, hasta ahora, habían sido tratados en forma independiente. 


Si bien esta investigación se desarrolla teniendo como referencia obligada los hallazgos de los precursores del psicoanálisis, las derivaciones resultantes de este trabajo contrastan con algunos principios básicos psicoanalíticos. 


Es propiedad de la ciencia que al dar un nuevo paso se desdibuje el paso anterior.
La observación clínica del DDI me llevó a revisar y cambiar varias de mis más firmes convicciones. Como psicoterapeuta de orientación psicoanalítica defendía la idea de que cada individuo es un cosmos y cada alteración de la personalidad tiene su origen específico y particular. Esto hacía inadmisible la posibilidad de una “receta” que sirviera por igual a distintas personas y síntomas, de hecho, a pesar de que hoy comprendo que muchos síntomas neuróticos son manifestaciones diferentes de un mismo mecanismo, no deja de maravillarme que distintos malestares, sin conexión aparente, sean originados por una misma causa.
Pienso que para los lectores de este libro, en el cual planteo cómo se forman los síntomas, su origen y la técnica para curarlos, dejará de tener sentido seguir hablando de obsesiones, fobias, manías, quejas histéricas, ideas hipocondríacas, irascibilidad neurótica, vicisitudes de carácter, Distimia, etc., para referirse única y exclusivamente al DDI.


Al plantearme el estilo en que redactaría el libro tuve que deshacerme de vicios heredados de mi formación. Desde la muerte de Freud, la oscuridad en el discurso se ha transformado en un refugio para la retórica psicoanalítica. Hoy en día estoy convencido de que un discurso oscuro sólo puede contener obscuros y dudosos conocimientos; por ello, traté de seguir en este libro las lúcidas recomendaciones de Carl Sagan: “¿Por qué tiene que ser tan difícil para los científicos transmitir la ciencia? Algunos científicos –incluyendo algunos muy buenos– me dicen que les encantaría hacer divulgación, pero carecen de talento para ello. Dicen que saber y explicar no es lo mismo. ¿Cuál es el secreto? Yo creo que sólo hay uno: no hablar al público en general como uno lo haría con sus colegas científicos. Hay términos que transmiten su significado al instante y con precisión a compañeros expertos. Uno puede encontrarse esas frases todos los días en el trabajo profesional, pero sólo sirven para confundir a una audiencia de no especialistas. Utilice el lenguaje más sencillo posible. Por encima de todo, recuerde lo que pensaba antes de entender usted mismo lo que está explicando”.


Este libro puede ser leído y utilizado por el público en general. Las verdades son simples. La manía de complicar las cosas se ha vuelto el principal estorbo en la observación de la realidad.
En las siguientes páginas se develará, en un lenguaje sencillo, el origen común de los síntomas que generan la insatisfacción cotidiana y la técnica que los cura en un tiempo muy corto en comparación con las terapias clásicas. 


Espero que a los lectores les suceda lo mismo que a mí, que aún para el momento de escribir estas líneas no dejan de asombrarme los resultados obtenidos.


¿Usted se autosabotea los momentos que otros disfrutan? Entonces, usted es un dedeihabiente.

Del DDI al DDS es, cada día más, el libro que los pacientes regalan a su terapeuta al notificarle que no volverán a la consulta.

Del DDI al DDS es un libro amado por los pacientes y odiado por los psicoterapeutas.

DDI son las iniciales de: Deseo de Deseos Insatisfechos. Nombre que designa al mecanismo con el cual la mente sabotea los deseos del individuo.
La función del DDI es impedir toda satisfacción. Para ejercer su función, el DDI puede usar cualquier idea angustiosa de la vida cotidiana.
El factor común entre todos los síntomas DDI es que se manifiestan justo cuando la persona se encuentra frente a una potencial satisfacción.

“Del DDI al DDS” demuestra que la formación de los síntomas neuróticos más comunes no es consecuencia de una enfermedad mental, sino de una estrategia que la mente arma según su conveniencia, y comprueba que, a través de la técnica del DDS, se puede desarticular el mecanismo DDI y desaparecer los síntomas.

Disponible solo en versión Google Books, ahí puedes guardar en tus favoritos. Ingresar

 
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