jueves, 22 de septiembre de 2016

Se separaron... ¡ Y fueron felices !: mentalidad abierta y comportamiento práctico para liberarse del pasado


Desde los cuentos de la infancia nos programaron para esperar, con toda seguridad, el comienzo de nuestra felicidad: “Se casaron u fueron felices durante largos años”. Ese es el ideal. No obstante, la realidad de hoy en día, y desde hace mucho tiempo, es otra. Por duro que sea aceptarlo, millones de personas se casan y sufren hasta un nivel irracional e injustificable. La separación es para ellas una necesidad imperiosa, una condición de supervivencia y salud mental. Pero nadie se atreve a decirles que, solamente después de separarse, podrán ser felices, si se lo proponen. Por el contrario, la particularidad de ser separado pesa sobre las personas como la rúbrica de un fracaso del que difícilmente pueden llegar a recuperarse.

En ciertos casos, por efecto de la profecía “autocumplida”, está tan prevista la desdicha, que hacen todo lo posible para ser desventuradas. ¿Por qué, si sabemos que mucha gente es feliz, al fin, después de dar por terminada su relación de mutilación recíproca?

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