miércoles, 3 de agosto de 2016

En defensa del niño maltratado alternativas de solución. Vincent J Fontana


El autor de este interesantísimo libro, menciona que esta enfermedad del maltrato y el descuido del niño, si no es adecuadamente manejada-y difícilmente lo es-, tiene consecuencias críticas. Uno de cada dos niños golpeados o severamente descuidados muere después de ser devuelto a sus padres. En estos ejemplos específicos, el ciclo de violencia es llevado a un abrupto final. Pero, además de estas tragedias sin huellas de pinchazo de inyección, un gran porcentaje de niños maltratados que sobreviven, ya sea que hayan pasado hambre de pequeños o que hayan sido golpeados cuando apenas comenzaban a caminar, quedan lisiados mentalmente, físicamente heridos sin remedio, o psicológicamente mutilados.

De igual modo que la mayoría de los niños maltratados de ayer son los padres maltratadores de hoy, los niños maltratados de hoy serán los padres maltratadores de mañana. Esto se repite de generación en generación: el maltrato fomenta el maltrato, la violencia alimenta la violencia y un horror da lugar a otro. Si estamos sometidos a maltrato o bien nos desintegramos bajo la presión o aprendemos de nuestros agresores a serlo también. Lo que es cierto de los ciclos de maltratos y descuido, lo es asimismo del ciclo de atentado sexual. Esto no es algo que pueda ser probado mediante un despliegue masivo de cifras, porque no hay ninguna. Pero un estudio de los casos disponibles, muestra que el patrón de abuso sexual en la familia es muy similar al de maltrato físico. El abuso sexual sigue su curso de generación en generación. El patrón cambia y se reajusta, pero a no ser que haya una acción exterior efectiva, continúa. La niñita sexualmente atacada crece para casarse o cohabitar con un hombre que abusará sexualmente de sus hijas; el padre incestuoso engendra un hijo o una hija incestuoso o promiscuo; el psicópata sexual adulto frecuentemente resulta haber sido el producto de una unión sexual indeseable o la víctima de una seducción en la infancia.

En el caso de los padre maltratadores, el doctor Fontana afirma que es necesario estudiar los factores sociales y ambientales responsables del conflicto. Quienes golpean o maltratan no deben ser censurados como anormales y pervertidos. Hay que considerarlos como seres a quienes debemos acercarnos para ayudar a su readaptación. Hay que darse cuenta de que son el producto del ejemplo que tuvieron en la infancia, del mal ambiente en el que crecieron, de vivir siempre en la desesperanza, así como de su carencia de familia organizada. Como pediatra que sufre y protesta enérgicamente por la indeferencia que se ha tenido ante el problema, el autor nos induce a abordarlo no sólo por el daño físico al niño, sino por la mutilación de su espíritu que puede causar daños irreparables que se acrecentarán a medida que crezca y se enfrente con la vida.

Por este motivo nos proporciona alternativas múltiples de solución en un marco médico, psicosocial y legal, ya que es necesario enfrentar cada caso desde todos estos puntos de vista. El texto es de gran utilidad a los médicos, psiquiatras, trabajadoras sociales, enfermeras, psicólogos, sociólogos y todas aquellas personas que desean adquirir un conocimiento dimensional del maltrato a los niños.

Algunos capítulos: El más grave pecado; El síndrome del maltrato; Tras las puertas cerradas; Padres problema; Familias enfermas y el ciclo de la violencia; Nuestros niños olvidados: ¿A quiénes preocupan?; entre otros.

Disponible solo en versión Google Books, ahí puedes guardar en tus favoritos. Ingresar



 
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