lunes, 9 de noviembre de 2015

La psicología como profesión: enfoques actuales


El objetivo de este trabajo es analizar las dificultades con las que se encuentra el psicólogo privado cuando tiene que comunicarse con otros profesionales próximos a su campo de actuación (psiquiatras, neurólogos, profesores).

Al no existir documentación actual sobre el tema que nos preocupa, me he tenido que centrar en el estudio de los datos empíricos recogidos en una encuesta realizada a 1647 pacientes que han sido atendidos en la Clinica cattellpsicologos. Apoyándome en estos datos propios, y en las entrevistas personales realizadas a otros compañeros, profesionales de la salud próximos a nuestro campo de actuación, he llegado a una serie de conclusiones que me han servido para plantear determinados problemas derivados de la comunicación interprofesional y proponer alternativas y orientaciones prácticas sobre el procedimiento más idóneo cuando por cualquier motivo el psicólogo clínico tiene que transmitir o solicitar una información a otro profesional.

Este trabajo podría tener similitud con otro aparecido en nuestra búsqueda bibliográfica. Se trata de un trabajo del año 1977, presentado, al igual que el nuestro a un congreso, en concreto, al III Congreso Dell ‘ Asiosazione Mediterránea de Pschiatria, en Sorrento (Italia) por los doctores Demetrio Barcia, Carmen Leal, Manuel Gómez Beneyto e Isabel Tomás, todo ellos pertenecientes, en aquel momento, al departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, y que lleva por título: “La comunicación entre los psiquiatras, los médicos generales y otros especialistas de las ciencias humanas”.

Las conclusiones de su estudio eran tajantes: “Por el momento, creemos que no existe, pero que no puede existir, verdadera comunicación entre psiquiatras y otros especialistas de la Medicina”.

Casi veinte años después de su intervención en aquel congreso, la situación, al menos, localmente, no ha variado nada. Explicaban las razones de mala comunicación interprofesional, al menos la relacionada con su campo de actuación, la psiquiatría, como consecuencia de que “la aceptación - y cito textualmente, p. 199- de la importancia de los factores psicológicos en el enfermar obligaría a situaciones que ponen en peligro no solo la capacidad teórica de un médico, sino de la Medicina misma, pero además de la significación que los médicos tienen dentro de la Medicina y dentro de la Sociedad”.

Los autores pensaban que sólo muy lentamente, la Psiquiatría y la Psicología podrían adentrarse en la Medicina, cambiándola en sus fundamentos y con ello, si esto se produce, las nuevas generaciones podrían llegar a dialogar con psiquiatras y psicólogos, pero esos médicos –nos decían- ya serán otros médicos. Es decir, otro tipo de médicos, otra formación.

Ahora que han transcurrido casi otros veinte años desde que presentábamos la ponencia al congreso de psicología celebrado en 1995 en Murcia, parece que estas últimas palabras expresadas en el congreso de Sorrento, casi 40 años antes de esta reflexión, comienzan a ver la luz. Sin embargo, aunque nos sentimos más cerca de los profesionales de la medicina, a día de hoy, todavía necesitamos acercarnos un poquito más.

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