viernes, 26 de junio de 2015

Evolución de la viviencia motriz: manifestaciones simbólicas e implicancias educativas




Teniendo en cuenta que el niño se relaciona con su entorno a través del cuerpo, la relación psicomotriz es la única posible antes de la aparición del lenguaje y continúa siendo un factor determinante durante los primeros años. En toda la primera infancia, hay una relación tan estrecha entre motricidad y psiquismo que llegan a confundirse: el niño manifiesta su vida psíquica, su relación con los demás y sus necesidades a través del movimiento.

Si, en toda situación relacional, están siempre presentes el niño, el mundo de los objetos y el mundo de los demás, el desarrollo del niño y su evolución, como indica Vayer (1985), son el resultado de las interacciones constantes entre: a) El niño, es decir, su cuerpo, como medio de relación; b) El mundo de los objetos, en el cual evoluciona y ejerce su Yo, y c) El mundo de los demás, en el que se halla inmerso de manera permanente y del que depende, estrechamente, para la satisfacción de sus necesidades vitales y afectivas.

Cuando esas interacciones son favorables, el niño se desarrolla normalmente, pero esas tres condiciones del desarrollo del niño nos explican, asimismo, la complejidad de los problemas que pueden plantearse en el curso de su evolución:

a) Puede haber dificultades consigo mismo, es decir, con su propio cuerpo (alteraciones sensoriales o accidentes neurológicos, etc., que obstaculizan su aprehensión del mundo y su relación con los demás).

b) Las dificultades pueden provenir del mundo de los objetos (pobreza del medio educativo, ausencia o insuficiencia de estimulación, etc.).

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