viernes, 20 de febrero de 2015

La ruptura matrimonial y la importancia de ajustar la función paterna a una nueva realidad


La quiebra del matrimonio provoca graves consecuencias en la relación de los padres con sus hijos. Siempre se ha dicho, -y es verdad-, que los hijos son las víctimas principales del divorcio de sus padres.

Porque los hijos, -especialmente cuando son chicos-, tienen una aspiración natural, un deseo legítimo de vivir en el seno de una familia unida, de compartir con el padre y con la madre las distintas etapas de su crecimiento, los acontecimientos, -alegres y tristes-, que el destino les quiera deparar.- 


El divorcio de los padres frustra esta inclinación. Al desunirse la familia, los hijos quedan por lo general al cuidado de la madre, y la función paterna experimenta graves transformaciones.-

Porque es importante comprender que el amor materno es una condición necesaria pero no suficiente para la adecuada organización psíquica de los hijos. La presencia de la figura paterna es indispensable como soporte en la formación de la personalidad del niño. Al querer a su hijo, el padre experimenta anhelos hacia él como un ser singular, y le comunica la posibilidad de ejercer, en el futuro, su función parental

El padre le ofrece al niño un lugar diferente que le permite abandonar la relación dual con la madre, posibilitando el desarrollo de su identidad, su actividad de pensar y la construcción de un proyecto propio.- 

Por todas estas razones, es tan importante que, aún después del divorcio, el padre siga presente en la vida de sus hijos.- 


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