miércoles, 28 de enero de 2015

Flexibilidad mental



Uno de los temas recurrentes en la docencia e investigación científica y universitaria del autor ha sido la flexibilidad mental, que es difícil de definir y de medir. Bajo su punto de vista, la vida de las personas y sociedades carece de flexibilidad mental, por lo que estudiarla y favorecerla es una pequeña contribución social, al menos entre los alumnos de Psicología.

Cuando tome contacto con el mundo de la sinestesia y el de la creatividad, le supuso también poner en contacto los estudios científicos sobre la originalidad, la creatividad y la flexibilidad mental, que llevan años haciendo en la universidad de Granada, con el arte y la sinestesia (una condición particular que favorece la creatividad).

En este libro se recogen más de una decena de trabajos realizados junto con alumnos de Psicología Teórica y la Fundación Artecittà, para intentar esclarecer estos conceptos. En todos ellos (auras, cosquillas, voz interna, creatividad…) intentamos cambiar el punto de vista habitual y mostrar temas diferentes pero curiosos y siempre bajo la óptica de la ciencia y el aprendizaje humano.

Sobre la flexibilidad cognitiva se afirma que no es bueno tener poca (equivaldría a ser un zombi, estúpido, cabezón, inflexible, tropezar siempre en la misma piedra) y no hay nada peor que un estúpido diligente (sobre todo si está al servicio de un dirigente sociópata).

La ciencia no puede permitirse ser estúpida pero hoy día lo es –vea el capítulo de crítica a la ciencia-, puede que la sociedad también lo sea. Pero tampoco es óptimo tener demasiada flexibilidad (implicaría no saber lo que quieres, no perseverar, desmotivación, ser egoísta, veleidoso, impulsivo). Saber combinar estos dos componentes podría ser el secreto del éxito ante la incertidumbre, que es el único espíritu del tiempo que permanece.

Disponible solo en versión Google Books, ahí puedes guardar en tus favoritos. Ingresar


 
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