martes, 30 de diciembre de 2014

Estudio descriptivo de los trastornos conductuales en el deterioro cognitivo leve




Las quejas sobre la función cognitiva de los pacientes son un motivo creciente de demanda de atención neurológica en las consultas ambulatorias de Neurología. Algunas de estas quejas son meramente subjetivas o, a veces, están refrendadas por un informador fiable, sin que puedan constatarse por test psicométricos, en lo que se ha dado en llamar, según propuesta del Grupo de Estudio de Neurología de la Conducta y Demencias (GENCyD) de la Sociedad Española de Neurología (SEN), alteración cognitiva [2]. Otro grupo de pacientes, por otra parte, sí presenta una alteración apreciable en los test psicométricos, y se catalogaría, según el mismo grupo, como ‘deterioro cognitivo ligero’ (DCL). Finalmente, otro grupo de pacientes llega a presentar, además, evidencias de demencia, es decir, sus déficit cognitivos, refrendados convenientemente por la pertinente evaluación neuropsicológica, conducen al paciente a una situación de menoscabo en sus funciones laborales o sociales. El DCL, de este modo, se define en un sentido práctico en la clínica, a partir de los conceptos más antiguos de deterioro cognitivo asociado a la edad, según lo define el DSM-IV, o la IPA y la OMS, o la CIE-10 [3-5], que, a su vez, trataban de definir en sentido operativo el grupo de pacientes que se puede identificar, tanto en la clínica como en estudios poblacionales, a partir de la presencia de ciertos trastornos cognitivos evidenciables con la valoración neuropsicológica adecuada, cuya situación funcional no permite el diagnóstico de demencia.


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