martes, 27 de agosto de 2013

El uso de la escultura en la terapia de pareja


La escultura es una técnica psicodramática que fue desarrollada por terapeutas familiares partidarios de utilizar técnicas activas (Satir, 1972; Dhul, Kantor y Dhul, 1973; Papp, Silverstein y Carter (1973); Papp, 1976). En los años cincuenta Kantor, estudió el significado del espacio en las relaciones humanas y se planteó plasmar de una forma metafórica dichas relaciones a través de formas espaciales. Más tarde, al estudiar la teoría de los sistemas, desarrolló la idea de plasmar espacialmente las relaciones, el contexto y las situaciones a través de la “escultura familiar”. Básicamente la escultura consiste en solicitar a un miembro de la pareja o familia que represente espacialmente las relaciones familiares actuando como un escultor que modela actitudinalmente y sitúa en el espacio a los diferentes miembros de la familia, creando un grupo escultórico que muestra cómo ve las relaciones entre ellos. El grupo del Instituto de la Familia de Boston (Dhul, Kantor y Dhul) define la escultura como “un proceso dinámico, activo, no lineal, que retrata las interrelaciones en el espacio y el tiempo, de forma que hechos o actitudes se pueden percibir y experimentar simultáneamente. Esta va dirigida a proporcionar los significados, metáforas e imágenes de las interrelaciones de manera que puedan ser compartidos por todos aquellos que participan y observan” y basan esta técnica en los presupuestos del “aprendizaje por la experiencia” del psicodrama (Moreno, 1946). Estos autores proponen la escultura como una forma preverbal de conocer los sistemas en los que uno esta inmerso para poder cambiar los papeles que juega. El utilizar el lenguaje corporal permite evitar el uso defensivo de las palabras, que muchas veces sirven para ocultar, más que para mostrar.

Satir (1972) la utilizó para mostrar didácticamente su teoría de los roles familiares y Papp (1976) cuestionó el uso del término “escultura” por referirse a algo estático, mientras que las relaciones humanas son dinámicas, y propone el término “coreografía” pues en realidad se trata de “coreografiar modelos transaccionales (alianzas, triangulaciones y corrientes emocionales) y los evidencia tal como lo hace una escena de movimiento silencioso.. y permite al terapeuta dibujar el sistema con espacio, tiempo, visión, audición energía y movimiento” (Papp, 1976). Aunque el término propuesto por Papp nos parece más adecuado para las escenificaciones con movimiento y el mismo Kantor proponía usar la técnica de la escultura pudiendo dotarla de movimiento, vamos a usar el término original por ser el más utilizado y porque la escultura puede ser también estática. La técnica de la escultura se puede usar con familias, parejas, coterapeutas, equipos de trabajo y otros sistemas, pero vamos a referirnos a su uso en terapia de pareja por ser el objeto de este trabajo.

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