martes, 10 de julio de 2012

Religiosidad y salud mental


En esta revisión se verá la interfase entre religión y salud mental. se recordará su origen común y se analizará su alejamiento en los dos últimos siglos. se precisarán conceptualmente ambos términos y se usará el ejemplo del psicoanálisis para defender la tesis de que este progresivo distanciamiento se debe a un conflicto sociológico por territorios profesionales ya que mucho del rol del sacerdote ha sido tomado por el psicólogo, psiquiatra o psicoterapeuta; la polisemia de los términos alma, psique, Yo y Self es analizada entre filósofos de la ilustración francesa, escocesa y alemana, subrayándose la dificultad en consensuar definiciones por todos aceptables. la falta de autoscopía de la conciencia lleva a teorías disímiles sobre la estructura del yo, o de los sistemas conductuales, en el psicoanálisis o las teorías cognitivo-conductuales. en el plano socio-psicológico, la evidencia empírica muestra que los creyentes observantes presentan mejor salud física y sobrevida y menos problemas de salud mental, en
especial depresión y riesgo suicida. Lo mismo se puede decir de los adolescentes: aquellos observantes presentan menos síntomas depresivos y riesgo suicida, así como menores comportamientos antisociales.


Se concluye en la importancia de conocer las variables religioso-espirituales de los pacientes, y de buscar modos de incorporar estos aspectos en las intervenciones psicoterapéuticas.

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